Lágrimas de Eros

Una exposición hermosa y rápida de ver con varias salas, cada una de ellas enfocada hacia un determinado tema y todo en torno al erotismo, la perdición en el sentido amoroso cuando caes en manos del otro y la percepción inevitable de la muerte.

Al no saber lo que te encuentras, vas apreciando la evolución de la pulcritud al martirio a medida que avanzas de una sala a otra. En la primera, Nacimiento de Venus, aprecias las pinturas como tal: los cuerpos desnudos de las mujeres y su belleza.

En la segunda sala, Eva y la serpiente, te muestran a Adán y Eva y entre ellos a la dicha serpiente (que en uno de los cuadros tiene cara de mujer, por cierto), y ya vas viendo cierto aire más peligroso, desdichado, desconfiado.

La perdición personificada en lo femenino, más conocido popularmente como la “mujer fatal”, se encuentra sin duda en Esfinges y sirenas, caracterizadas por su poder de seducción. En esta sala también destaca la escultura de una mujer apoyada únicamente sobre sus codos.

En las Tentaciones de San Antonio chocas con un ambiente ya perverso. En especial en una de las imágenes sobrecoge ver cómo una de las tentaciones eran sus propias hijas. Aquí interviene mucho la mente del espectador, que con cierta sensibilidad probablemente sienta escalofríos de imaginar la escena.

El martirio de San Sebastián es claramente intenso a la vez que macabro, regodeándose en la muerte. Atado a un árbol, flechas clavadas en su cuerpo y sufrimiento en cada expresión (esta imagen se convertiría en icono gay).

Andrómeda encadenada para salvar a su pueblo expuesta al monstruo marino, luego liberada por Perseo. Terror y salvación en solo una mirada. Fuertes impresiones.

El beso y su dolorosa intención, sus secretos de dominación, su poder, que cada uno ejercerá con la primera intención de fundirse con el otro pero con el ansioso deseo de poseerlo. Véase a una mujer tumbada a mayor altura que el hombre, este de rodillas; las manos de ella en su espalda resultan ser auténticas garras.

La última sala ofrece tres paneles en movimiento de Bill Viola que terminan de encoger el corazón. El agua es la máxima expresión en cada uno de ellos, envolviendo a dos personajes, masculino y femenino, de distinta forma y provocando diferentes sensaciones. Su posición al final de la exposición es muy acertada, ya que estas enormes pantallas se suceden a cámara muy lenta pero creando tal curiosidad que nadie se va sin terminar de ver su contenido.

Vale la pena visitarla, espero que los que hayan ido disfrutaran, hoy es su último día. En cada sala, el personaje principal retratado tiene las más variadas representaciones a raíz de la visión de los distintos pintores. Imperan los cuadros y algunas fotografías pero también suele haber al menos una escultura, normalmente dotada de gran realismo.

Precisamente, una de las obras que quizá más habrá sorprendido sea una mujer con rostro y postura de profundo dolor, totalmente impresionante. Los visitantes se reunían a su alrededor como esperando a que se moviera. Una figura increíble.

Para más detalles, visiten http://www.museothyssen.org/microsites/exposiciones/2009/Lagrimas-de-Eros/, donde incluso pueden hacer una “Visita virtual”. Los tormentos de la pasión a sus pies.

2 respuestas a Lágrimas de Eros

  1. Lucas dice:

    La primera foto que has puesto es de Man Ray, me lo tuve que estudiá pa el examen del lunes, juajua. Buen tío ese Man Ray.

  2. Sonia Irama dice:

    Me encanta!! Mejor no lo podías habe descrito!! Me alegro de hber ido contigoo a la exposición! Muackk!!!

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